LIPOATROFIA

Denuncien casos de lipoatròfia semicircular a la UB

LA TARDA BARCELONA – 14/02/2013

L’Associació Ensalut de la Universitat de Barcelona ha denunciat que al campus d’Humanitats, al barri del Raval, es produeixen casos de lipoatròfia semicircular des de ja fa sis anys. Denuncien que una quantitat significativa de treballadors i alumnes es veuen afectats pels símptomes. Segons l’associació Ensalut, la primera denúncia per aquests casos de lipoatròfia semicircular data del 2006 i des de llavors ha augmentat el nombre de casos. Es localitzen a la facultat de Filosofia, Geografia i Història del Campus. La lipoatròfia semicircular és una alteració del greix que hi ha sota la pell i es caracteritza per petits forats o marques que apareixen a les zones afectades.

 

esqueleto

Resulta paradójico y en cierta medida hasta cómico que en marzo de 2011 la Universidad de Barcelona se sumase a la Xarxa Catalana d’Universitats Saludables (US.CAT, a la que también pertenecen la Universidad de Girona, La Universidad Rovira i Virgili, la Universidad     Autónoma de Barcelona, la Fundación Univertsitaria del Bages, la     Universidad Abat Oliba CEU y la Universidad de Lérida: http://www.udg.edu/aer/tabid/16455/default.aspx  ) aludiendo a la Carta de Ottawa que establece la creación de entornos medioambientales que velen por la salud con el objetivo, entre otros, de “potenciar la Universidad como entorno promotor de salud”.

Por esas fechas, los trabajadores de las Facultades de Filosofía, Geografía e Historia del Campus del Raval de la Universidad de Barcelona acababan de presentar una denuncia a la Inspección Provincial de Trabajo por los problemas de salud que  vienen arrastrando desde hace más de cinco años.

En 2006, estas facultades se trasladaron del Campus de la Diagonal al recién construido Campus del Raval. Los edificios se ocuparon cuando prácticamente no habían finalizado las obras. Como resultado los trabajadores sufrieron, entre otras cosas, las consecuencias de las emanaciones del fraguado de los materiales de construcción y de las pinturas, del pulido de la rampa de acceso para minusválidos y del alquitranado en días laborables de la vía pública colindante.

El sistema de climatización no renovaba suficiente cantidad de aire del exterior y cuando después de un año y medio se decidieron a cambiar los filtros por las quejas de las personas que iban enfermando, se tuvieron que tirar a la basura. Además, se fumigaron las instalaciones en horarios laborables. Recientemente se han pintado pasillos y vestíbulos en pleno curso académico, con lo que bastantes personas han sufrido más afecciones de las vías respiratorias superiores (algo que de por sí ya es normal dadas las condiciones ambientales de los edificios).

En su momento, el Servicio de Prevención de Empresa de la Universidad de Barcelona (OSSMA) elaboró un informe desaconsejando que las instalaciones se ocupasen en aquellas condiciones.

La Unión Europea concedió una subvención a la Universidad y le dio un plazo de cinco años para realizar las obras. La construcción de las instalaciones se inició precipitadamente, durante el último año antes de concluir el plazo otorgado. Como resultado, no es de extrañar, se pueden constatar una serie de irregularidades arquitectónicas entre las que cabe mencionar las siguientes:

El desnivel de las conexiones al alcantarillado no fue bien calculado. Los pisos superiores no desaguan directamente en el alcantarillado público, como debiera ser lo normal, sino que  lo hacen en un colector general de los edificios que se satura y no puede drenar toda la carga de manera eficaz. Existen filtraciones, goteras y humedades (sobretodo en la zona que se encuentra bajo el nivel de la vía pública) y cuando llueve afloran malos olores.

Las ventanas de los vestíbulos son demasiado grandes y permanecen siempre cerradas porque el sobrepeso ha aplastado los cojinetes. Si se abriesen podrían caer a la calle.

Un arquitecto comentaba que la vía de salida principal del edificio se va estrechado y que en caso de incendio tendría lugar una tragedia (sus palabras fueron “una parrillada”) por la congestión de gente que se produciría en el vestíbulo. Por otro lado, el reciente plan de evacuación no fue oficialmente operativo hasta el 15 de mayo de 2012.

En la planta sótano de la biblioteca se encuentra un transformador de alta tensión, con lo que en esa zona el campo magnético es muy elevado.

Las cenefas de cerámica de la fachada destinadas a repeler la lluvia están puestas al revés, de modo que en vez de repeler el agua la absorben.

En lo concerniente a la sostenibilidad los edificios del Campus son el perfecto ejemplo de lo que no se debe hacer. Debido a la orientación y a la distribución de las aulas y de los pupitres, los alumnos se tapan la luz que proviene de los ventanales situados a sus espaldas de tal forma que, en un mediodía soleado, se deben encender las luces para poder ver con claridad.

Debido a los problemas de cargas estáticas el personal se ve obligado a abrir las ventanas de los despachos y secretarías para airearlos tanto en invierno como en verano, con lo que se da la paradójica situación de una climatización en funcionamiento y un considerable derroche de energía.

Desde su construcción, las instalaciones no han pasado la auditoría medioambiental reglamentaria.

Pero lo realmente grave, al margen del desastre arquitectónico, es que la salud de los trabajadores y de los alumnos se está viendo afectada todos los días. En 2007 se comunicó al Servicio de Prevención de empresa la aparición de síntomas de Lipoatrofia Semicircular en algunos trabajadores. Dos de ellos fueron diagnosticados por el Cat Salut. Desde entonces tanto el Servicio Médico de Empresa de la Universidad de Barcelona como la Mutua Universal, que trabaja en colaboración, no han reconocido la existencia de los síntomas de lipoatrofia en varios trabajadores. Han llegado a decir que los síntomas eran un problema de la edad o simplemente de celulitis. Con esta cínica actitud no sólo se está incumpliendo con lo que prescribe el Protocolo de Actuación frente a la Lipoatrofia Semicircular de la Generalitat de Catalunya (pues además de no reconocer la enfermedad, hasta la fecha el Servicio de Prevención de Empresa todavía no ha iniciado una búsqueda activa de ésta entre los trabajadores), sino que también se ha estado entorpeciendo o impidiendo el proceso de diagnóstico. El Servicio Médico de Empresa ha estado evitando derivar a  personas afectadas por sintomatología para que la Mutua Universal pueda realizar las pruebas pertinentes y la Mutua no ha  diagnosticado casos que posteriormente, al seguir el proceso por otra vía, sí han sido reconocidos por el CAT SALUT.

Uno de los primeros dos casos de Lipoatrofia diagnosticados se trasladó en octubre de 2010. Al otro se le ofreció la posibilidad de un traslado, pero decidió no aceptar en espera de que se realizasen las mejoras que se habían anunciado (cambio de mobiliario, humidificador…), medidas que con el paso del tiempo han mostrado no ser efectivas. Siendo al parecer la Lipoatrofia Semicircular un problema endémico, un problema que afecta a los trabajadores de muchos edificios de reciente construcción en Barcelona, la solución por la que se está optando parece haberse convertido en un paradigma. Todo se resuelve renovando o trasladando periódicamente al personal afectado. No se comprende cómo la legislación no se ha adaptado todavía a esta situación y sigue permitiendo que se construyan edificios en los que se dan las condiciones que provocan la Lipoatrofia Semicircular o las afecciones y enfermedades propias de lo edificios enfermos ni que la única medida que hayan adoptado hasta el momento las instituciones responsables sea la de establecer las pautas para intentar corregir este desaguisado y que no se esté haciendo nada en el terreno de la  prevención primaria. Tampoco se comprende por qué motivo, habiendo transcurrido ya seis años, todavía no se han adoptado las medidas necesarias para solucionar los problemas de salud laboral en el Campus de Humanidades del Raval.  En todo caso, estas medidas llegarán siempre demasiado tarde, pues el coste de la reparación de un edificio en estas condiciones suele superar el coste de su construcción. El mismo Parlamento de Estrasburgo tuvo que ser demolido y vuelto a construir cuando se detectaron deficiencias de este tipo. Los trabajadores de la Universidad de Barcelona no gozan del estatus parlamentario, por eso tan sólo exigen que se apliquen las medidas necesarias para paliar en todo lo posible las condiciones medioambientales que un día tras otro están deteriorando su salud y, para empezar, exigen que se apliquen las medidas prescritas en el Protocolo de Actuación ante la Lipoatrofia Semicircular de la Generalitat. Por esta razón, y frente a la pasividad de las instituciones universitarias,  la Asociación ENSALUT denuncia estos hechos y hace difusión de ellos a los medios de comunicación.

Ahora, en el Campus del Raval, hay diecisiete personas que presentan síntomas de Lipoatrofia Semicircular, enfermedad que las instituciones sanitarias insisten en calificar como leve y de la que se desconoce, sólo el tiempo lo dirá, si no será más bien un síntoma de otras enfermedades más graves en desarrolo. Nueve de estas personas han sido diagnosticadas por el CAT SALUT. También nos ha llegado el caso de una alumna que dice tener marcas de Lipoatrofia y que está en espera de ser visitada por el especialista.

A todo esto se suma el hecho de que la gran mayoría del personal y del alumnado sufre la sintomatología asociada a los edificios enfermos (afecciones oculares, respiratorias, sequedad de piel, dolores musculares, cervicales, cefaleas, sed excesiva, pérdida de memoria, falta de concentración, insomnio, agresividad…). Como el Servicio de Prevención de la Universidad de Barcelona no se ha preocupado de realizar el estudio epidemiológico y de salud pertinente (pasando por ejemplo el cuestionario simplificado NTP 380 del INSHT), lo han tenido que realizar, en la medida de sus posibilidades, los propios trabajadores. La normativa relaciona los edificios enfermos con la calidad del aire interior y con los materiales tóxicos de construcción, pero huelga recordar lo que dice la OMS o informes como el Bioiniciative o el Informe Reflex sobre la relación entre las condiciones medioambientales, el “electrosmog” o la contaminación por campos electromagnéticos y la etiología de muchas enfermedades, entre ellas la leucemia y otros tipos de cáncer.

En el Campus del Raval la acumulación de electricidad estática (una de las causas reconocidas de la Lipoatrofia Semicircular) es excesiva y se producen descargas en los pomos de las puertas y en los objetos metálicos. El problema se agrava aún más en algunos espacios del Campus (como la Biblioteca y la Secretaría de la Facultad de Geografía e Historia) donde el suelo es sintético y totalmente aislante. El Protocolo de la Generalitat establece que la humedad relativa en la totalidad de los espacios de los edificios con problemas de estática debe ser del 50%. En la mayoría de las instalaciones del Campus del Raval muchos días la humedad relativa no llega al 50% y en invierno, cuando se pone en funcionamiento la calefacción, es aproximadamente del 30%.

La etiología, tanto de la Lipoatrofia Semicircular como de los síntomas y afecciones padecidos por el personal del Campus de Humanidades del Raval es multifactorial. Se sabe, por la complejidad del problema, que se requiere un estudio en profundidad. No obstante, hasta hace poco, las instituciones universitarias responsables ni siquiera han reconocido que existiese problema alguno. Resulta vergonzoso que la Universidad de Barcelona sólo se digne a reconocer esta situación ante la presión ejercida por los trabajadores y que pese a las medidas adoptadas la salud de muchas personas siga empeorando. El 18 de abril de 2011 el Comité de Empresa presentó una denuncia a la Inspección Provincial de Trabajo de Barcelona y el 4 de octubre de 2012 el Inspector Juan Garrosa Morante realizó una visita a las instalaciones y tuvo lugar una reunión con los responsables del Servicio de Prevención, delegados sindicales, responsables del centro y trabajadores. La reunión duró casi cuatro horas y en ella se pusieron de manifiesto las deficiencias de las actuaciones realizadas por el Servicio de Prevención.

Para concluir, de todo lo que hemos expuesto, hay algo fuera de toda discusión. Los problemas de salud y los casos de Lipoatrofia Semicircular aparecidos son hechos graves y motivo de justificada indignación. Con el tiempo, el deterioro de la salud del personal y la negligencia de las instituciones universitarias responsables han forzado a que se haga público este problema. Obligada por las circunstancias y con el espíritu de denunciar  lo que constituye un mal endémico, la Asociación ENSALUT, con pleno conocimiento de causa,  informa acerca de esta situación a los medios de comunicación a sabiendas de que éste es un factor determinante para que el problema se tome con la seriedad que merece y para acelerar el proceso de su resolución. Es bien conocida la negligencia y permisividad con la que se aplica la legislación a las empresas públicas. En una empresa privada ya se hubiera actuado con rigurosidad. Pero lo cierto, como lo demuestra el reciente caso de la Biblioteca Agustí Centelles, es que hacen falta más medidas que las que marca el Protocolo de la Generalitat para solucionar el problema y que en el caso del Campus de Humanidades del Raval ni siquiera parecen haberse molestado en aplicar estas medidas. Si se hubieran aplicado medidas efectivas la lipoatrofia, según los médicos, habría remitido. Por eso cabe preguntarse si  no se estará tratando a seres humanos como si fueran animales de granja. Al denunciar y hacer pública esta situación no se pretende ir en contra de nadie, sino tan sólo solucionarla y reivindicar el derecho de la población a trabajar en un espacio laboral saludable.

Asociación ENSALUT, juntaensalut@gmail.com

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